BANDERA ESCUDO
La villa de Mediana (calidad documentada desde 1166 y ratificada en 1785) era de realengo todavía a finales del siglo XII, cuando Alfonso II dictó su testamento, en el que dispone que diversas mandas se paguen con las rentas de varios lugares, entre los que se cita la villa de Mediana.

     Fue su hijo y sucesor Pedro II (1196-1213) quien enajenó del patrimonio real la villa de Mediana, en fecha desconocida, para vendérsela a Pedro de Sessé, según consta por la confirmación de dicha venta hecha por Jaime I.

     La citada villa continuó bajo el dominio de los Sessé durante todo el siglo XIII.  A principios del siglo XIV el señorío de Mediana cambió de señores, quizá por venta de los Sessé, y en 1331 se hallaba en posesión de don Juan Martínez de Luna y de su esposa, doña Contesina de Calamandrana.

La localidad siguió en poder de los Luna de la rama de Illueca hasta que el nieto del anterior, llamado también Juan Martínez de Luna, y su esposa, doña Teresa Gómez de Albornoz, venden Mediana a don Blasco Fernández de Heredia por la suma de 160.000 sueldos. A su vez don Blasco hizo donación del castillo y lugar de Mediana, a su sobrino don Juan Fernández de Heredia el Póstumo, el 22 de enero de 1368, donación que fue aprobada por Pedro IV en Valencia el 29 de septiembre de 1369. Al morir este caballero sin descendencia de su mujer, doña María Ximénez de Boyl, el 20 de octubre de 1368, fue llamado a la sucesión en sus señoríos su sobrino don Gil Ruiz de Liori (hijo de su hermana Teresa y de don Gil Ruiz de Liori, señor de Cascante), quien mudó su nombre por el del titular del mayorazgo, pasando a denominarse don Juan Fernández de Heredia. Este don Juan realizó el 22 de octubre de 1388 una concordia con su tío segundo don Blasco Fernández de Heredia (hijo del anterior del mismo nombre) para evitar litigios por el reparto de las propiedades familiares entre las dos ramas de los Heredia. En virtud de dicha concordia, Mediana y otros lugares quedaron vinculados en la descendencia de don Blasco, lo que ambos firmantes ratificaron al alcanzar su mayoría de edad, mediante documento público de 14 de abril de 1393.

     Pese a esta concordia, lo cierto es que Mediana y los otros lugares establecidos pasaron a la descendencia de don Juan (olim Gil), al heredarlos su hijo don Juan (olim Gonzalo), como consta por Zurita, al narrar que en 1452: "el rey de Navarra [Juan II] deliberó de entrar por el condado de Medinaceli ; y para ello se mandó juntar la artillería y las otras municiones, y se llevaron tres lombardas muy gruesas que Juan Fernández de Heredia tenía en Mora y en Mediana (y las dio doña Juana de Bardají, su mujer, estando su marido en el reino de Nápoles)".

     El incumplimiento de la concordia debió de suscitar algún pleito, pues en 1454 la aljama de Mediana nombraba procuradores a Miguel de Ayesa, Francisco Cuevas y Mahoma El Jaco. Esta situación supuso la infeudación de Mediana a un personaje ajeno a los litigantes, don Juan Viniés.

     Sin embargo, el señorío volvió pronto a los Heredia. Así pudo don Juan Fernández de Heredia, hijo del anterior y primer conde de Fuentes, crear con ésas y otras localidades un vínculo a favor de su hijo y futuro sucesor, don Juan Gil Fernández de Heredia, con ocasión de su matrimonio con doña Beatriz Ximénez de Urrea, en 1485.

     A partir de este momento, la localidad continúa bajo el dominio de los Condes de Fuentes, hasta la extinción de los señoríos en 1811, salvo un período a principios del siglo XVIII en que, a consecuencia de la Guerra de Sucesión, los bienes condales fueron secuestrados por el rey, como consta por una carta del marqués de Castelar a Quincoces en la que, con fecha de 26 de febrero de 1715, le remite la propuesta de personas para los oficios de la villa de Mediana, secuestrada al conde de Fuentes.

     En virtud de la evolución administrativa del Reino de Aragón, la villa de Mediana de Aragón ha pertenecido a la Sobrecullida de Zaragoza (finales del siglo XV), a la Vereda de Zaragoza (siglo XVII) y al Corregimiento de Zaragoza desde el 1711 hasta la creación del sistema provincial de 1833, que supuso la creación de su propio Ayuntamiento en 1834. Éste, a su vez, perteneció al partido judicial de Pina, hasta su incorporación en 1965 al de Zaragoza.

     En lo relativo a sus habitantes, su población fue durante toda la Edad Media tanto cristiana como mudéjar. Esta población mixta se cifra en el fogaje o censo fiscal de 1488 en 118 fuegos (u hogares). Sin embargo, el fogaje de 1495 registra casi exclusivamente habitantes mudéjares, con un total de 106 fuegos (de los que sólo siete eran cristianos), cantidad que se mantiene en el fogaje de 1543.

     En la relación de "Todos los lugares de moriscos del Reino de Aragón" mandaba hacer para proceder al desarme de los mismos, se consignan en Mediana 184 moriscos en 1591 y 220 en 1593. En el censo de 1609, inmediatamente anterior a la expulsión, se mantiene la cifra de 106 fuegos que proporcionaban los fogajes del siglo XVI, mientras que en los documentos relativos a la expatriación de los moriscos, en 1610, se computan para Mediana 237 casas (es decir, familias), que fueron expulsadas por los Alfaques, donde se enumeraron 1.240 personas, correspondientes a 299 casas. Tras la expulsión de los moriscos el lugar se repuebla con nuevos colonos, que sumaban 100 fuegos en 1646, cifra que asciende a principios del siglo XVIII a los 154 vecinos (es decir, núcleos familiares) del censo de 1713, levemente disminuidos a 149 en el de 1717, y más notablemente a 109 posteriormente, que apenas varían con los 111 de 1787, pero luego aumentan considerablemente, pues en el censo de 1797 éstos llegan a 360.

     Durante el siglo XIX mantuvo un crecimiento continuo de población, que en 1848 Madoz evaluaba en 252 casas, 276 vecinos y 1.313 almas, que pasan a 1.728 habitantes en el censo de 1857. Sin embargo, en 1900 ya habían descendido a 1.370, cifra que crece un poco hasta 1.416 habitantes en 1917. La población disminuye bastante después, como muestra los 843 habitantes de 1950, reducidos a 627 en 1970, los cuales, tras un leve aumento a 637 en 1978, se quedan en los 584 de los años ochenta.

ESCUDO

La villa de MEDIANA o MEDIANA DE ARAGÓN se halla enclavada entre Rodén y Belchite, en una hondonada del valle del río Ginel, que riega una fértil vega que se beneficia de las excelentes cualidades de su agua, en particular su cálida temperatura y de su carácter sulfatado-sódico-lítico-magnésico, que tienen la propiedad de dar lugar a un verde más intenso y de adelantar las cosechas.

     Ya en el siglo XI eran apreciadas estas condiciones, como se deduce del pasaje de Al-´Udri. También se alude ya a la fuente de Mediana en la carta puebla concedida por Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón, a la vecina localidad de Fuentes de Ebro.

     Las propiedades mineromedicinales de esta agua se manifiestan en la Laguna Salada (ver menú principal, para mayor información).

En marcado contraste con el verde intenso de la vega se hallan los montes que la rodean, en cuyo pardo suelo destacan las blancas vetas de alabastro, muy abundante en la zona y del que a mediados del siglo pasado había una cantera de la que se extraía "piedra blanca y fina".

     De esta doble condición de su suelo se deriva además una diferencia entre cultivos hortofrutícolas por una parte (entre los que destacan melones y verduras) y los de secano por otra (en particular, trigo, cebada, vino y aceite).

     En lo referente a sus símbolos, Mediana de Aragón carece de emblemática antigua propia, dada su condición de señorío secular. En una carta de 1630, los jurados de Mediana se refieren expresamente al sello de la villa. Dicho sello es circular, de placa, de cera roja con oblea de papel blanco romboidal, y presenta, sin leyenda, cuatro torres puestas en cruz. Este emblema sigilar constituye claramente una versión algo simplificada de las armas de los Heredia, que traen, de gules, cinco castillos de plata adjurados de azur y puestos en sotuer.

     Se trata, en definitiva, de las armas señoriales, y no de las propias de la villa, que únicamente las incorpora a su sello en tanto que dependencia de los Condes de Fuentes. Por su parte, el Ayuntamiento creado en 1834 sólo ha empleado a lo largo de su historia las sucesivas armas oficiales del Estado Español.

     Tras la investigación realizada por la Institución "Fernando el Católico", Dr. Redondo (director de la cátedra "Barón de Valdeolivos"), al faltar constancia de que existieran símbolos heráldicos o vexilológicos particulares de Mediana, resulta oportuno proceder a la creación de los mismos, fundándose en los elementos característicos de la localidad susceptibles de su acomodación a unas armas.

     Se propone, pues, adoptar un campo de sinople con un jefe encajado de gules, fileteado de plata. El sinople o verde se halla en representación de su fértil vega, mientras que el filete del jefe encajado alude a los montes con vetas de alabastro, entre los cuales se sitúa la hondonada en que se asienta la localidad, y a la vez viene a dibujar la M de su inicial. Por su parte, el jefe de gules añade a los símbolos de la naturaleza, el de la historia, al proceder dicho esmalte de las armas de los antiguos señores de la villa. Las armerías resultantes se complementan con tres espigas de oro puestas sobre el campo de sinople, en representación de la convivencia del secano y del regadío, y con unas ondas de plata y azur puestas en punta, que se refieren a las salutíferas aguas del río Ginel y de la Laguna Salada.Como timbre es conveniente emplear la corona real cerrada, (por haber sido señorío secular hasta la abolición de los mismos), que se compone de un aro de oro engastado de piedras preciosas(rubíes, esmeraldas y perlas alternantes) y sumado de ocho florones de hojas de acanto (de las cuales se ven cinco) interpoladas de perlas y de las que parten sendas diademas cargadas de perlas, que convergen en un mundi de azur, con con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de una cruz. La corona está forrada de gules.

BANDERA

La bandera, se diseña de acuerdo con los esmaltes y figuras empleados en el Escudo. Se representa en un paño cuyas proporciones son de una longitud equivalente a tres medios su anchura: encajada horizontal de verde y azul, de dos encajes, resaltados de una fimbria blanca; en el ángulo alto al asta, un óvalo rojo cargado de una espiga amarilla.

     El modelo de gala se confeccionará en tafetán de seda o damasco, con la espiga bordada en oro y, opcionalmente, la fimbria bordada en plata.

     En el asta se puede incorporar una moharra formada por el óvalo con la espiga.

TODOS ESTOS DATOS HAN SIDO EXTRAIDOS, DEL INFORME HECHO POR:
LA INSTITUCION " FERNANDO EL CATOLICO" (C.S.I.C.)
EXCMA. DIPUTACION DE ZARAGOZA